La rueda de competencia

Introducción

Resumen:
La rueda de competencia describe las competencias disciplinares, metodológicas y sociales del trabajador. Esto posibilita transparentar las competencias para su ubicación en un proyecto o en un puesto determinado, identificar las competencias faltantes, transferir adecuadamente el saber sobre otras generaciones de trabajadores, localizar socios competentes y controlar el perfeccionamiento profesional. La rueda de competencias puede ser empleada para producir un escalonamiento adecuado tanto de las actuales competencias como de las planificadas.

La rueda de competencias puede ser dividida como porciones de una torta, especificándose las competencias, las que deberán ser subdivididas en tres categorías distintas.

• La competencia disciplinar abraca toda la gama de tareas profesionales concretas necesarias, tales como capacidades técnicas, destrezas y conocimientos. Por ejemplo; conocimientos profesionales, economía y lenguaje empresario.

• La competencia metodológica, además de considerar la competencia disciplinar, tiene en cuenta las capacidades para planificar y ejecutar una tarea. Algunos ejemplos de competencia metodológica son; gestión de proyectos, gestión de calidad, solución sistemática de problemas, pensamiento en red, presentación y moderación, conducción de trabajadores.

• La competencia social esta estrechamente ligada a la personalidad y experiencia. La capacidad de trabajo conjunto con clientes y colegas, buena disposición para alcanzar un buen clima organizativo, así como también óptimas características en su propia responsabilidad para con la negociación, subrayando su competencia en el ámbito social, entre otros. La competencia social resulta de la combinación de los siguientes elementos esenciales; la capacidad de relación humana, manejo de conflicto y autocrítica, la disposición para el cambio, la habilidad para con el trabajo grupal y el poder de convencimiento.

En el próximo paso desdoblaremos las competencias en tres niveles de escala.

• Los denominados comúnmente conocedores, con tendencia a ser pensadores, disponen por cierto de buenos conocimientos teóricos con escasa experiencia práctica, y están en situación de poder aplicar soluciones previamente estructuradas en el campo teórico en determinadas cuestiones prácticas.

• Los denominados hacedores cuentan con múltiples experiencias de aplicaciones y pueden reaccionar adecuadamente ante una situación no prevista.

• Los denominados expertos poseen una amplia capacidad de autoorganización, así como también una intuición que les permite anticipar determinadas vías de solución a los problemas que se presentan.

Para evaluar las competencias sociales se ofrece una escala que comprende el escalonamiento siguiente; “ Escasamente pronunciado”, “Pronunciado” y “ Fuertemente pronunciado”.

Como último paso se debe ponderar la rueda de competencia. Una parte de la evaluación comprende la comparación entre el estado actual y el planificado. Aquí debe verificarse si con las actuales competencias se puede cumplir correctamente con las exigencias. También se debe preguntar cuáles son las lagunas que faltan llenar y en qué áreas es necesario ganar competencias. Además es necesario reflexionar si es necesario desarrollar en amplitud para obtener un posicionamiento generalista o es preferible ganar en profundidad para lo que es necesario formar expertos en un ámbito específico.

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